Hay una cosa que pasa mucho: igual que mucha gente da por hecho que todo el mundo es hetero hasta que se demuestre lo contrario, también suele asumir que todas las personas son cis.
Cuando quedas con alguien, tú decides qué contar sobre ti, cuándo hacerlo y hasta dónde compartir. No hay un momento «correcto» para decir que eres trans*.
Hay personas que lo ponen en su bio de las apps o en redes sociales. Otras prefieren conocer primero a la otra persona y ver cómo fluye la conversación. Y también hay quien no siente la necesidad de decirlo, a menos que salga el tema. Todas las opciones son igual de válidas.
A veces se escucha a personas cis decir que no contar que eres trans* es un «engaño» o que invade su intimidad porque «nunca habrían tenido una cita con una persona trans*». Eso no es más que transfobia. Si alguien reacciona así, probablemente te está haciendo un favor al mostrar cómo piensa desde el principio.
Lo importante es recordar que ser trans* es una parte de tu historia, no una explicación que le debas a nadie.
Algunos tips 💜
- Si decides decirlo pronto: puede ayudarte a filtrar a personas que no merecen tu tiempo. Pero también puede hacer que recibas preguntas muy personales o invasivas, como: «¿Ya te operaste?» o «¿Y entonces cómo tienes sexo?». Y sí, puede ser agotador.
- Si prefieres esperar: tampoco estás engañando a nadie. Tu identidad no es un secreto, pero tampoco una obligación que tengas que compartir nada más conocer a alguien. Si la otra persona se enfada o se siente «engañada», el problema no es cuándo lo contaste, sino sus prejuicios.
¿Y si hacen preguntas incómodas?
No tienes por qué responder a todo. Puedes poner límites con frases como:
- «Prefiero hablar de eso cuando haya más confianza.»
- «Mi cuerpo no es un tema para una primera cita.»
- «Soy trans*, y si eso es un problema para ti, mejor saberlo ahora.»
Y recuerda: no tienes que educar a nadie ni dar explicaciones sobre tu vida si no te apetece. Compartir tu historia siempre debe ser una decisión tuya.